Los Reyes Magos son malos psicologos: el reforzamiento no contingente (218)
El reforzamiento contingente.
El vídeo que habéis visto (gentileza de el funcionario electrónico) muestra que la conducta de llorar de este gentil niño ha obtenido resultado en el pasado. Gracias a la necesaria colaboración paterna el muchacho aprendió rápidamente que la queja y la pataleta le permitían obtener las cosas que quería y en el momento en que las quería. Cuando sus progenitores, tan aficionados al vídeo doméstico como desconocedores de principios básicos de psicología casera, quisieron resolver el asunto intentando no prestar más atención a lágrimas ni berrinches se encontraron con un conejito Duracell realmente persistente.
En estas situaciones los sufridos educadores suelen claudicar ante la insistencia llorona, quién podría culparles, y de esta forma queda establecida una fuerte contingencia formada por estos tres eslabones: 1) motivación (quiero que mis padres hagan lo que yo quiero), 2) conducta (lloraré y lloraré y sus defensas derribaré) y 3) recompensa (atención, evitar comer, conseguir un juguete determinado, evitar irse a dormir, conseguir que le compren una golosina, por ejemplo en el supermercado, evitar hacer una tarea, etc.). Como suelo decir a mis hermanas (eso sí, sólo cuando me preguntan) hay que jugar y prestar atención a mis sobrinos cuando se están portando bien, de forma agradable, colaborativa y constructiva, y no cuando se muestran agresivos, reticentes, y quejosos, salvo en situaciones justificadas como enfermedades, golpes sufridos, etc. No digo yo que sea fácil de hacer, pero intentarlo ya es mucho.
El reforzamiento NO contingente.
Cuando juegas al tenis, ya sea de forma real o de forma virtual (la Wii de Nintento está realmente bien), si intentas darle a una pelota demasiado pronto o demasiado tarde no vas a conseguir el efecto deseado, tal vez ni llegues a tocarla, y lo más probable es que pierdas el punto. Podría decirse que tu golpe de raqueta habrá sido no contingente con la llegada de la bola. La falta de relación o correspondencia motivacional entre lo que se hace y lo que se obtiene tiene importantes efectos (negativos) en cualquier aspecto vital y profesional.
Los regalos que los niños reciben de los Reyes Magos no les ayudan especialmente a mejorar en el futuro porque no son contingentes, no tienen relación temporal con los comportamientos y las actitudes sobre los que supuestamente se quiere influir. Si, por ejemplo, esperas que tu hijo haga los deberes con regularidad y que llegue un momento en que hasta “tenga ganas” de ponerse con ellos, no esperes al final de año para reconocerle los esfuerzos y méritos logrados en el día a día: hazlo tras cada logro y tras cada avance. Pensar que las emociones sentidas un 6 de Enero van a tener efectos motivacionales el resto de año más que magia parece ingenuidad, ¿no?
En fin, que aunque los Reyes (los que vienen de Oriente) puedan seguir siendo un símbolo de alegría y de diversión para todos/as, la cosa estaría mucho más equilibrada si prorrateáramos los regalos el resto del año y los hiciéramos contingentes a las buenas conductas. ¿Por qué no puede haber buen rollo entre el espíritu de la Navidad y la buena psicología? De todas formas, y por si acaso, he esperado a publicar este artículo políticamente incorrecto y familiarmente inaceptable una vez que he recogido mis regalitos al pie del árbol, que uno puede ser orientador pero no tonto.
El vídeo que habéis visto (gentileza de el funcionario electrónico) muestra que la conducta de llorar de este gentil niño ha obtenido resultado en el pasado. Gracias a la necesaria colaboración paterna el muchacho aprendió rápidamente que la queja y la pataleta le permitían obtener las cosas que quería y en el momento en que las quería. Cuando sus progenitores, tan aficionados al vídeo doméstico como desconocedores de principios básicos de psicología casera, quisieron resolver el asunto intentando no prestar más atención a lágrimas ni berrinches se encontraron con un conejito Duracell realmente persistente.
En estas situaciones los sufridos educadores suelen claudicar ante la insistencia llorona, quién podría culparles, y de esta forma queda establecida una fuerte contingencia formada por estos tres eslabones: 1) motivación (quiero que mis padres hagan lo que yo quiero), 2) conducta (lloraré y lloraré y sus defensas derribaré) y 3) recompensa (atención, evitar comer, conseguir un juguete determinado, evitar irse a dormir, conseguir que le compren una golosina, por ejemplo en el supermercado, evitar hacer una tarea, etc.). Como suelo decir a mis hermanas (eso sí, sólo cuando me preguntan) hay que jugar y prestar atención a mis sobrinos cuando se están portando bien, de forma agradable, colaborativa y constructiva, y no cuando se muestran agresivos, reticentes, y quejosos, salvo en situaciones justificadas como enfermedades, golpes sufridos, etc. No digo yo que sea fácil de hacer, pero intentarlo ya es mucho.
El reforzamiento NO contingente.
Cuando juegas al tenis, ya sea de forma real o de forma virtual (la Wii de Nintento está realmente bien), si intentas darle a una pelota demasiado pronto o demasiado tarde no vas a conseguir el efecto deseado, tal vez ni llegues a tocarla, y lo más probable es que pierdas el punto. Podría decirse que tu golpe de raqueta habrá sido no contingente con la llegada de la bola. La falta de relación o correspondencia motivacional entre lo que se hace y lo que se obtiene tiene importantes efectos (negativos) en cualquier aspecto vital y profesional.
Los regalos que los niños reciben de los Reyes Magos no les ayudan especialmente a mejorar en el futuro porque no son contingentes, no tienen relación temporal con los comportamientos y las actitudes sobre los que supuestamente se quiere influir. Si, por ejemplo, esperas que tu hijo haga los deberes con regularidad y que llegue un momento en que hasta “tenga ganas” de ponerse con ellos, no esperes al final de año para reconocerle los esfuerzos y méritos logrados en el día a día: hazlo tras cada logro y tras cada avance. Pensar que las emociones sentidas un 6 de Enero van a tener efectos motivacionales el resto de año más que magia parece ingenuidad, ¿no?
En fin, que aunque los Reyes (los que vienen de Oriente) puedan seguir siendo un símbolo de alegría y de diversión para todos/as, la cosa estaría mucho más equilibrada si prorrateáramos los regalos el resto del año y los hiciéramos contingentes a las buenas conductas. ¿Por qué no puede haber buen rollo entre el espíritu de la Navidad y la buena psicología? De todas formas, y por si acaso, he esperado a publicar este artículo políticamente incorrecto y familiarmente inaceptable una vez que he recogido mis regalitos al pie del árbol, que uno puede ser orientador pero no tonto.













5 comentarios:
Alf yo no se mucho de esto pero la Wii esta de muerte y el tenis engancha...sea contigente o lo que sea. un abrazo
Ah, ¿pero te han dejado regalos los Reyes este año? ;-P Tienes más razón que un santo. Y pensar que hay quien les dice que si son buenos irán al cielo… ¡Eso sí que es visión a largo plazo!
A mi me administraban habitualmente grandes y hasta espectaculares raciones de bofetadas, capones y pellizcazos, bien sazonados con profusión arbitraria de regalazos navideños (o no) y besos.
En fin, para qué extenderse en aquello... Uno no sabe si es uno a causa de los Reyes Magos (en este caso léase los papás) o a pesar de ellos.
Feliz semana y estamos en contacto.
Me he reido mucho con el final de este post ¡¡muy bueno¡¡
Hasta que he llegado estaba pensando ¿pero qué tiene que ver la educación durante 365 días con una sorpresa al año? También es bueno aprender que no todo depende de lso méritos propios, que está el azar para lo bueno y para lo malo. En fin, que discrepo contigo, yo soy pro reyes, magos
@VICTOR,
creo que acabaré comprándola, un comentario muy apropiado para un articulo sobre los reyes magos. Tú la tienes?
@NANA,
yo seguro que voy al cielo porque soy tan bueno como puedo ;-)
@JAVI,
triste lo que cuentas... En las costumbres y usos familiares hay tantos sinsentidos...
Tengo medio preparado un artículo crítico sobre la arbitrariedad que supone ser padre y el riesgo que implica ser hijo, supongo que traerá polémica (eso espero).
@APODADA,
no todo depende de los méritos propios, pero los méritos y esfuerzos propios ayudan a que nuestra vida no dependa tanto de otras cosas que no podemos controlar, no crees?
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